—Vamos, bicho. ¿Quieres una leyenda? Pues aquí tienes una.
Jack, intentando negociar, ofreció un loro de tres patas y un cofre lleno de calcetines huérfanos. Jones no aceptó. En su lugar, invocó al Kraken, un calamar gigante con mala leche y peor aliento. La tripulación llegó a la Isla Cruces, un peñasco donde, según la leyenda, el corazón de Davy Jones reposaba dentro de un cofre de madera de muérdago. Pero no iban solos. Norrington, ahora borracho y sin rango, les pisaba los talones. Y como no, los piratas caníbales de Pelegosto, que confundieron a Jack con un dios disfrazado de fruta. piratas del caribe 2 castellano
En una escena que el doblaje castellano borda con acentos andaluces, Jack grita: —Vamos, bicho
—¿Dónde está Sparrow? —pregunta Barbossa, limpiando su manzana verde en la chaqueta—. Porque yo sé dónde está la llave para liberarlo del baúl de Davy Jones. Pero todo tiene su precio, corazones. Jack, intentando negociar, ofreció un loro de tres
Jack, viendo que todos huían en los botes, dio un paso al frente. Con la botella de ron en una mano y su brújula mágica en la otra, miró a la bestia y dijo:
—Jack, si no cumples, Beckett ahorcará también a Elizabeth y a mí. Pero encontrar el corazón del hombre pulpo... es imposible.